
En el lugar donde se instalan las lámparas, estas son tratadas como cualquier otra bombilla, hasta que su rendimiento comienza a disminuir y el control de microorganismos se vuelve deficiente. El problema suele estar justo delante de nuestros ojos: huellas dactilares en la envoltura de cuarzo.
Dentro de la lámpara se genera luz UVC de 254 nm; esta luz debe pasar a través de la envoltura de cuarzo. Las huellas dactilares dejan atrás sustancias orgánicas y aceites de la piel. Cuando la lámpara se calienta, esa capa se carboniza. El resultado es la aparición de puntos calientes localizados, una menor transmisión de luz UVC y una aceleración del proceso de degradación del cuarzo. En realidad, una envoltura contaminada puede perder su eficacia en cuestión de horas, no meses.
Nosotros fabricamos nuestras lámparas UV para sistemas HVAC utilizando tecnología de vapor de mercurio a baja presión y sin ozono. De este modo, se logra una emisión estable de luz UVC de 254 nm, lo cual es necesario para destruir ADN y ARN. La envoltura de cuarzo se elige por su alta transmisividad de luz UVC y su tolerancia térmica. El conjunto reflector-lámpara está diseñado para mantener la intensidad de irradiación necesaria en la superficie objetivo. Usted nos indica qué tipo de conexión eléctrica necesita (conectores estándar, presión media, etc.), y nosotros adaptamos la interfaz eléctrica y las condiciones de montaje adecuadamente.
Este enfoque funciona bien en los serpentines y conductos de los sistemas HVAC, ya que llega a las superficies húmedas y sombrías donde los biofilm prefieren establecerse. Una intensidad constante de luz UVC permite mantener bajo control la carga microbiana, sin necesidad de usar productos químicos. Además, la larga vida útil de la lámpara ayuda a reducir los tiempos de mantenimiento. Si se instala correctamente, se puede esperar un rendimiento estable durante miles de horas.
La instalación es crucial para determinar el rendimiento de la lámpara. Nunca toque el cuarzo con los dedos desnudos. Utilice guantes de nitrilo y solo toque la base de cerámica o la tapa metálica. Antes de encenderla, límpiela con alcohol isopropílico al 70% y un paño sin pelusas. Alinee el reflector con la zona de irradiación deseada, y asegúrese de que el balastro sea compatible: voltaje, corriente y método de encendido deben coincidir.
Si se fuerza a la lámpara a funcionar fuera de sus condiciones óptimas, se acorta su vida útil, y además puede cambiar su espectro de emisión. Es importante verificar periódicamente el rendimiento de la lámpara con un radiómetro UV, ya que la apariencia exterior no indica nada sobre su rendimiento real.